Historia

Cuando se domaron las razas caninas para todas las labores posibles, los habitantes de las costas de Labrador, St. John’s y Terranova desarrollaron perros como ayudantes de los pescadores. La prehistoria de estos perros consiste especialmente en viejas historias tradicionales fantásticas. Las sagas de Terranova informan sobre un perro del tipo mastiff del Tibet que ya habría acompañado a los indios sobre el Círculo Polar hacia las provincias costeras. 4.000 años después (1.001 d.C.) llegaron los vikingos quienes presuntamente trajeron con ellos “perros osos”, del mismo origen. La unión de ambos “primos lejanos en el tiempo” se cree que fue la base de del actual terranova. En el S. XVI los barcos pescadores europeos visitaban con asiduidad los puertos de Terranova, y puesto que todos estos barcos portaban perros posiblemente se produjeron cruces con distintas razas europeas que simplemente “habrían saltado de los barcos” a las ciudades.

Pescadores portugueses y vascos fueron los primeros “criadores”. Tanto los perros de agua portugueses como los perros de monte pirenaico posiblemente hubieran podido contribuir al pelaje a prueba de agua y a la predisposición al trabajo en dicho elemento, unido a su grandeza y nobleza. A lo largo del tiempo aparecieron dos tipos: el más pequeño o St. John’s (que continuó desarrollándose en el Labrador) y el mayor St. John’s, que acabó convirtiéndose en el terranova.

Los primeros terranovas ayudaban a las tripulaciones de los barcos, eran muy estimados a bordo puesto que salvaban a los marineros de ahogarse y advertían de peligros para las redes. Los terranovas ya eran entonces grandes nadadores y arrastraban tanto a personas salvadas como a botes. Con las mayores mareas del mundo en la Bahía de Fundy, cerca de Terranova, parece lo más probable que se emplearan a menudo estos perros. Pero no todo el trabajo era tan romántico. Entre las obligaciones diarias de los mismos estaba el nadar de barco a barco portando maromas u otros objetos.

Y a menudo también salvar a marineros borrachos que caían por la borda. En el S. XVIII fueron llevados los primeros terranovas en barcos comerciales británicos a Inglaterra. Estos primeros terranovas eran muy diferentes, por lo general más pequeños y de estructura ósea más ligera que los actuales, con gran variedad de colores y a menudo con manchas. La estructura del pelaje era raída, rizada o larga, las colas altas y se llevaban en forma anular. Posiblemente se produjeron en Europa nuevos cruces, pero poco a poco se iba estabilizando un tipo. Los terranovas desarrollaron como perros grandes, de fuerte osamenta con colas bajas y de varios colores, a menudo con manchas en el pelaje.

Hacia finales del S. XIX se plasmó finalmente por escrito un estándar. En aquella época en Inglaterra se puso tanto de moda el Terranova negro que en general se les conocía a éstos como los “únicos terranovas” en Inglaterra y América del Norte. Su noble apariencia, su personalidad pacífica, su elegante forma exterior y su excepcional fuerza atrajeron a muchos amantes de los perros hacia esta raza, y no sólo a los marineros. En el año 1886, los propietarios de terranovas fundaron un club especial y crearon un estándar de raza. El “gigante simpático” hizo su debut en aquel año en una exposición. Aprox. en 1935 comenzó el aumento de la raza y atraía cada vez a más admirados. Muchos clubs de terranovas se esfuerzan hoy por mantener su condición de nadador y organizan, entre otras cosas, ejercicios de rescate, que consisten en las labores fundamentales del porteo, así como ejercicios de rastreo de desaparecidos, de porteo de maromas, desatar un bote y obedecer a las indicaciones en el agua y del salvamento de vidas.

Los terranovas avanzados toman parte en difíciles ejercicios de porte y de salvamento. Sus propietarios se quejan sólo de que estos perros nunca saben cuando ha concluido el ejercicio y comienza el momento del juego. Los terranovas se exaltan fácilmente en los ejercicios de salvamento, acaban pronto con la diversión de los participantes nadadores a la hora de “salvarlos”. Para los propietarios interesados también se organizan en algunos clubes trabajos de tiro. Los perros se enganchan “delante de un carro”, deben caminar hacia atrás, obedecer órdenes, tirar de una carga o maniobrar a través de una pista de obstáculos.

Muchos criadores recomiendas también que una de las actividades de la familia sea jugar regularmente en el agua. Al igual que los preciosos cachorros de oso, los retoños de terranova crecen muy rápidamente convirtiéndose en grandes perros impresionantes. Sin embargo, a diferencia de estos, éstos mantienen su ternura y su simpático juego de gestos. Sorprendentemente uno de estos enormes perros come con modestia. Los criadores achacan esto a su tranquilo carácter y un buen aprovechamiento de  todo el alimento. La raza es famosa por su fácil adaptación a la familia, el terranova es extraordinariamente cariñoso y paciente, tanto con niños como con otros animales.

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