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Descripción de la raza |
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El Scottish es un Terrier en superlativo. Su personalidad independiente, es una mezcla de fidelidad y malicia. Posee una reputación de perro un poco difícil, sobrio en afecto y en energía, un poco "lunático". A veces es un poco exigente con sus amistades. Es testarudo, desenvuelto, snob y con mucho humor se burla de sus dueños y juega artísticamente con su paciencia y su afecto. Sin embargo, es un perro muy apegado a aquél que sabe tener carácter y que no se siente desbordado por sus facetas que, ha menudo, rayan en la arrogancia. Su capacidad de resistirse a las órdenes, a desobedecer cuando ha entendido perfectamente lo que queremos de él, constituye su encanto. El Scottish acostumbra a dejar un recuerdo inolvidable a su alrededor, los aficionados son en su mayoría gente que ya conoce al Scottish o que conoce su entorno. |
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Más o menos extrovertido,
no es un perro tierno, que espere ser acariciado y que solicite atención
constantemente. Vive su vida, pero siempre alerta de lo que ocurre a su
alrededor. Esta independencia posee sus ventajas cuando se trata de
dejarlo solo un momento. No se desesperará cuando compruebe que no
tiene a nadie alrededor, sin embargo debemos acostumbrarlo, es decir,
que sepa que sus dueños se ausentan, pero que volverán. A su vuelta,
el Scottish no es de los que se precipiten, si está contento mueve la
cola.
Es más bien un
perro de ciudad, pero no ha perdido nada de su rusticidad y puede ser un
imbatible excavador que plante cara a topos, ratas y ratones, haciendo
honor a su naturaleza de Terrier. En la casa es un verdadero pequeño
burgués apegado a su confort y costumbres. Una vez que consigamos
colocarlo en su lugar, el Scottish no será un perro difícil. Cuidados Hay que
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