Historia

 

 

El Scottish Terrier

Llamado cariñosamente Scottie es un auténtico perro de concurso, le encanta ser admirado. No debemos olvidar nunca su sentido del humor y su capacidad para desobedecer, ya que siempre será un perro de carácter. Si hay alguna cosa que deteste es que le regañen sin motivo.

Todos los Terrier de Escocia han modificado
su silueta desde hace un siglo porque han cambiado, al pasar por manos de cazadores a manos de peluqueros y a presentarse en exposiciones. Los primeros valoraban el temperamento y no tenían para nada en cuenta el aspecto, sólo lo miraban desde un punto de vista práctico (talla pequeña y rusticidad) de donde ha heredado una morfología muy variada, permitiendo la selección de numerosas razas muy distintas. Las descripciones y las pinturas, raramente anteriores al siglo XIX, muestran a los Terrier escoceses como perros bajos sobre las patas, rudos y de colores poco atractivos, dándose del blanco al negro mal teñido.
El Scottish fue el primer Terrier escosés de pelo duro seleccionado. Los primeros intentos de cría selectiva datan de principios del siglo XIX, realizados por un criador de Aberdeen, llamado Van Best o Ian Best.

Fue clasificado en 1875 en la exposición organizada en el Palacio de Cristal de Londres y que todavía no era la famosa Crufts. Figuró entonces en una categoría diferente de la que reagrupa a los diferentes Terrier.

En 1882 se forma el primer club de la raza. A partir de 1885, se inscribió el primer ejemplar en el Kennel Club Americano. Su conquista entonces se limitó a los países anglosajones, para los cuales es el primer símbolo del Terrier "made in Scotland". Fue uno de los personajes de la aventura cinófila, lo que le otorga un carisma suplementario. Desde el punto de vista de la popularidad y de la difusión en el mundo, el Scottish figura como el precursor. En 1935 se registraron 4.500 inscripciones en el Kennel Club.
En Estados Unidos, podemos encontrar la más importante población de Scottish del mundo y en la Europa continental se sitúa en el primer lugar en el ranking de razas.

En cuanto al color, no cabe duda de que el regreso del color trigo, ha permitido redescubrir al Scottish, o al menos mirarlo con ojos nuevos. Pero este color en sí mismo no es nuevo. El Scottish nunca ha sido exclusivamente negro. Los documentos más antiguos nos conducen a pensar que si el negro propiamente dicho partía de su patrimonio tradicional, el negro "falso tinte", diversos tonos de grises, así como leonado, leonado-rojo, leonado claro, leonado-gris partían de su guardaropa desde el principio (el primer standard daba preferencia a jaspeados sobre fondo rojo con máscara negra). El negro se impuso ante el público porque contrastaba con el blanco del Westie o con el característico pelo moteado del Fox. Un negro que favorece mucho a un perro "chic" desde los años ´20.


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